Síndrome de Estocolmo

derbi

Ayer estuve viendo el Atlético-Barça y corroboré que los colchoneros tienen síndrome de Estocolmo, esa enfermedad que consiste en tener una relación de complicidad con quien te secuestra. Aquí, afortunadamente, no hay secuestros, pero el Real Madrid sí se ríe de ellos, los castiga, los humilla, los machaca… para luego, además, recibir recompensa.
Es curioso, pero los pobres rojiblancos, que presumen de tener rabia al Madrid, llevan más de diez años dando vergüenza cuando se enfrentan contra ellos y haciendo el mejor partido de la temporada (y del siglo) cuando lo hacen frente al Barça, principalmente en el Vicente Calderón. En resumidas cuentas la historia sería así: El Madrid le mira de forma condescendiente, de pena, tras las goleadas que le enchufa y luego el Atlético le hace favores continuos ganando al Barça. En el fondo pienso que muchos jugadores atléticos están frustrados, porque su verdadero equipo es el Madrid y les gustaría vestir esa camiseta. Son madridistas encubiertos y me da pena. También me da pena que son un equipo pequeño, de esos que se crecen contra los más grandes, contra el campeón de Europa, contra el Barça. Son de esos equipos que se consuelan con ganar estos partidos, con ser héroes por un día, con olvidar los mil fracasos con tan solo una gesta. No encuentro muchas diferencias entre el Atlético y el Alcorcón. Tampoco entre Simao y el Futre actual, el cuarentón. No hay que olvidar que Simao dijo hace bien poco que el gol más importante que anotó en toda su carrera fue al Recre de falta en la Copa del Rey. Dijo que era el más importante porque era el presente. No digo nada y a la vez digo todo con semejante afirmación.
¡Visca el Barça!

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