Espanyol

pollo

A los hinchas del Espanyol se les conoce como pericos pero, si fueran pollos, hoy no asomarían la cabeza por la vergüenza que dan, como los pobres que nos comemos en el Kentucky. El sábado, en Can Barça, los de Guardiola demostraron que, los pericos que no vuelan vuelven a ir siempre donde se merecen: la cazuela. De ésta también comió Iturralde, que cada día me cae mejor. El penalti no fue, pero así gusta más ganar, de forma injusta, por la mínima, ganando en el cuerpo a cuerpo ante un equipo y/o banda que no concibe los partidos si no es con la navaja o la recortada. La palabra marrullerismo se queda corta para definir el fútbol que concibe Pochettino para este Espanyol. Parece que conciben sus partidos contra el Barça como esa lucha de bandas típica de las historias del Bronx. Ví anoche esta película y le quería dar un pequeño homenaje en mi humilde blog.
Por último, tengo que decir que para nada me alegro de la lesión de Pepe, que ojalá vuelva pronto. Me alegro de que los cochinos belloteros ya se queden pequeños para Casillas. Este tío ha pasado de ser un ángel a no detener un elefante en el vagón de metro Santiago Bernabéu. Si el partido dura más, vuelve a hacer a Joaquín internacional y le manda otra vez para Albacete.
¡Visca el Barça!

Neveras en el Polo Norte

polo norte

Siendo objetivo, me he dado cuenta que este Barça va tan sobrado y tiene tanta confianza en sí mismo que, si fuera comercial, sería capaz hasta de vender neveras en el Polo Norte, paraguas en Sierra Leona y coches en Venecia. Hacía frío en Ucrania y lo demostró Valdés, que volvió a revivir sus mejores tiempos en los pasillos rodeado de cerdos belloteros. Por fortuna, el tema se solucionó gracias a Xavi y al Balón de Oro. También ayudó Shevchenko, que sería ideal para dar clases en los colegios de Ucrania sobre el ocaso, derrumbamiento, decrecimiento o arrastramiento. También colaboró Guardiola dejando en el banquillo a ‘Papá piernas largas’ Henry. Es curioso lo de este tipo, pero a mí me parecía elegante vistiendo la zamarra del Arsenal y ahora me da la sensación que le queda hasta mal el traje blaugrana. Cosas de la vida. Por cierto, para el que quiera estudiar comercio que se vea un par de partidos de mi equipo. Ahí adquirirá la seguridad y el empujoncito que les falta.
¡Visca el Barça!

El infierno de Marsella

palomitas y gominolas

El lunes por la mañana me fui de puente a Zaragoza. Durante el día estuve viendo la Basílica del Pilar y el Palacio de la Aljafería, repleta de reminiscencias árabes y aposentos de los Reyes Católicos, que se lo apropiaron tras la Reconquista. El martes pasé el día en el Monasterio de Piedra, mitad edificio cisterciense, mitad enclave mágico y natural formado por una naturaleza caprichosa. Abandoné tanto arte de forma prematura para tirar millas rápidamente hacia Madrid para ver por la tele el famoso infierno de Marsella, ese que se inventaron los periódicos para que, en caso de que el Madrid se metiera en octavos, pareciera una gesta descomunal. Pues bien, el infierno resultó ser una película tranquila donde repartían palomitas, caramelos y gominolas varias. Mandanda, que no coge ni los higos chumbos cuando se caen de la chumbera, es una madre bajo palos y, como madre que es, siempre está pendiente de que todos estén felices, de que el niño se tome la merienda y haga los deberes, aunque el niño sea Cristiano Ronaldo. Luego está el juvenil de primer año Heinze e incluso  Lucho González, que anda sobre el campo con la velocidad del mastodonte y te da las gracias cuando le regateas. Arriba, por y para el gol, tienen a Brandao, un futbolista con coleta de caballo. Aparte de Baggio ¿conocéis algún futbolista con esa coleta que fuera bueno? Él era el encargado de meter los goles que eliminaran el Madid. ¡Cómo tiene que estar Morientes para que este tipo sea titular! El resto lo hacía el temido Velodrome con sus fuegos artificiales. Si eso era el infierno, las fallas de Valencia son la Inquisición. Hoy no compré el periódico, pero seguro que te venden esta victoria como gloriosa. ¿Queréis saber las razones por las que no compré el periódico?
¡Visca el Barça!

Cochino imparable

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Después de comer, me sorprendió un comentario que me dejó el compañero ‘Tarántula’ al post que hice hace meses, titulado ‘Emery, El hermano proscrito’. A los culés nos dice que somos cerdos, cabrones y que quiere prender fuego a los blogs que critican al Valencia. Sólo decirle que aquello no fue una crítica, porque me la tenía reservada para hoy. Valencia, como ciudad, es lo más feo que existe en España, sólo sostenida por un grupo de gente flipada con los petardos y un par de cocineros a los que se les pega la paella en los restaurantes de La Malvarrosa. Allí también hay un equipo, que este año se hizo ilusiones fichando a Moyá, todo guapo él, al que le ha quitado el puesto un compañero de dominó de mi abuelo: César. El pobre de Moyá ni siquiera puede parar cochinos en pasillos, porque el único césped que pisa es el artificial que monten en alguna que otra pasarela Bikkembergs. Luego, para no ser tan ofensivo, tenemos al amigo David Navarro, que parece más un leñador que un futbolista, y al colega Banega, que un día no pudo controlar sus impulsos. Las necesidades, que a veces aprietan. Un poco más arriba, y voy a ir cerrando ya que me duermo con tanto bodrio, tenemos a Joaquín con sus fintas y su sprint. El extremo no me creo que se gane la vida jugando al fútbol, porque no sabe. Este tío tiene que sacar pasta por las noches, haciendo monólogos de garito en garito. Ahí explota su historia mítica de Albacete, de la vieja y el viejo que se paran a mitad de camino. Esta es la columna vertebral que quieren hacer sombra al Barça en la Liga. Normal que algunos se vuelvan locos y tengan necesidad de prender fuego ciertas cosas.
¡Visca el Barça!

Un Jerez, por favor

vino de jerez

No es que esta noche me vaya a beber unos vinitos de Jerez, porque es miércoles, mañana curro y me estoy reservando para la que me espera este finde. El viernes ceno un par de doradas a la sal con vinito blanco y el sábado una boda desde las doce de la mañana. El otro día hablé con los novios y me confirmaron la tragedia, bendita tragedia: seis horas de barra libre. Qué pena que no disponga luego de un portátil para hablar de Zubizarreta y comentarle al señor ‘Estanis’ sobre mi ceguera y testosterona. También sobre mi hermano mayor, aunque no tenga. ¡Pobrecillo! Si seguro que los hinchas del Athletic hasta van encorbataos al curro y parecen tipos serios.
Sobre el Xerez, voy al grano. Creo que ese equipo debería ser sancionado por enturbiar la Primera División. Su nivel sería de Regional Preferente, jugando en campo de tierra con el Villaverde Boetticher. Creo que arriba jugarán con Bermejo, una persona muy digna que haría bueno a Congo, Magallanes y cía. Insisto, no creo que me tome un Jerez y sí un par de cañas en el bar de la esquina, ese donde sirven patatas pasadas con pegotes de salsa brava y el camarero coge los aperitivos con la mano. En el fondo me gusta, porque ahí viví el mítico gol de Iniesta al Chelsea.
¡Visca el Barça!

Zubicagueta

zubi

Ayer conocí, por fin, la redacción de FUTBOLISTA porque fui a saludar a un amigo de allí, quien me fichó para el blog. Tomando un café con él me dijo que había llamado a Zubizarreta para complementar un reportaje sobre los cinco mejores porteros de toda la historia en la Selección, según su criterio: Zamora, Iribar, Arconada, Zubizarreta y Casillas. Me pareció curioso el reportaje aprovechando el tirón de Casillas (sus 101 internacionalidades) y la Selección, pero me sorprendió la respuesta de Zubi: “Es un reportaje trampa, porque no sé qué criterio utilizáis para decir que esos cinco son los mejores”, dijo el ex portero a mi amiguete. Lástima que no me dejen a mí hacer el reportaje, pero con este blog me basta para dar las razones de Zubizarreta, al que le pondría justo en el polo opuesto: los cinco más nefastos. Para mí es el peor portero en toda la historia del Barça y de la Selección, peor incluso que Molina o Cañizares, el del frasco de colonia. La única explicación que encuentro ante semejante portero pésimo es que provenía del Athletic, de donde ya vino marcado con un estigma. Lo que vino después fue una sucesión de errores garrafales, cantadas monumentales, canguelo, en definitiva. Muchos me dirán que con este tipo el Barça ganó su primera Copa de Europa, pero él también fue el culpable de la mayor derrota en la historia del barcelonismo (4-0, contra el Milán en Atenas). También se comió un baloncito contra Nigeria que lo hubiera parado hasta Marianico el Corto. El tiro no es que fuera despacio, es que ni siquiera fue un tiro sino un semi centro raso que al futbolista nigeriano le faltó pedir perdón por lo lento que iba. Ese gol nos echó del Mundial 98, donde hablar de ridículo es ser demasiado positivo. En el fondo, las declaraciones de Zubi deslucirían el reportaje, serían contraproducentes y llevarían a error a los más pequeños. Ha hecho un favor declinando la pregunta. Él está más a gusto en El País.
¡Visca el Barça!

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