vIBRA

Es curioso, porque nunca me ha pasado antes de un clásico. Resulta que, cuando veo que Marcelo juega de titular, me dio por vibrar de alegría. Interna, eso sí. Me dije: “Este tío tan malo y faltón no puede ganar en el Camp Nou en la vida”. En efecto, su actuación no fue ridícula, sino vergonzante. Ni atacaba, ni defendía. Entre él y Arbeloa por banda izquierda daban más sensación de debilidad que Indhira cuando Arturo le pega dos silbidos y le enseña la flauta. Es triste esta historia de GH, pero así es la vida.
Habla la prensa de victoria anímica del Madrid, pero sigo sin entender qué significa eso. Igual significa que a tu vecino le toquen tres kilos a la lotería y a ti no te hayan tocado por un número. Casi, cerca, a punto, pero nada, mierda pinchada en palos, patadas a un bote, hambre.
Los merengues se las prometían muy felices con su gran primer tiempo. Pero eso fue con Henry en el campo, el engendro de la naturaleza más parecido a un pato mareado. Fue irse el francés y el Madrid menguó. Salió ‘Ibra’, que hizo vulnerable a Sergio Ramos una vez más. Le cogió la espalda y la mandó a la gloria con su zurda letal, digna del Soldado Universal. No me quiero olvidar de Valdés, que ya al menos para los cochinos (si son grandes) ni a Puyol y sus ’31 años no son nada’. Todos ellos son el ejemplo de buenos futbolistas, de arte, de victoria, de fortaleza vibrante… nada que ver con Marcelo, el único jugador que, un día, trabajando se le olvidó el oficio: lateral izquierdo. ¡Ale Casillas! Deja a mirar por el retrovisor y comienza a chupar matrícula.
¡Visca el Barça!











