Cuarto y mitad

cuarto y mitad

Me pone un tal ‘doctor’ como comentario a mi post sobre el Athletic que mi casa es un psiquiátrico o algo así. Pobre. Viendo el partido disputado en el negocio chino de Bilbao me quedé corto con mis comentarios a los jugadores del Athletic. Amorebieta, al que un amigo mío le gustaría ver en la Selección, creo que se debe dedicar a la carnicería, a servir el cuarto y mitad de la carne solicitada por el personal. Lo peor es que él no tiene la culpa, porque su ignorancia le impide diferenciar lo bueno de lo malo, la blanco de lo negro. Es puro instinto, como el doberman que te come la pierna cuando quiere o el caracol que echa baba porque no sabe hacer otra cosa. La culpa es de los que veneran estos hechos y luego festejan los empates como títulos de Liga. El Athletic es como el chico tonto de la fiesta de graduación que está feliz porque la más guapa del baile le ha dicho que es buena persona, súper majo, un cielo, el mejor amigo del mundo. Ella, evidentemente, acaba en la cama con otro, normalmente con el capitán del equipo de rugby. Pero el paquetillo está tan feliz que se mama sólo en la barra para celebrarlo y luego llega casa contentísimo, feliz por el consuelo del tonto. Así es como se las gastan en España unos tíos que se hacen pasar por leones.
¡Visca el Barça!

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