La isla de Ibrahimovic

murano

Antes de hablar de la isla de Murano, el lugar donde va cada dos por tres Ibrahimovic, contaré una historia curiosa de una isla vecina: Burano. Allí están las casas pintadas con colores distintos porque, según la leyenda, los pescadores de Venecia, antes de volver a casa tras una dura jornada laboral, se mamaban a vinos y luego, de noche y con niebla, no sabían identificar sus casas porque todas eran iguales. A muchos no nos vendría mal darle unos brochazos a la nuestra.
A ese mini archipiélago de islas, que secundan la ciudad de los canales, se acerca Ibra. Concretamente a Murano, conocida mundialmente por su cristal. Muchos de los relojes, figuritas varias, ceniceros, muebles e incluso sombreros están hechos con el cristal que desprende el cuerpo del gigante sueco. Es fino como el coral, pero su extrema fragilidad no va acorde con su físico. Al verle, se presupone que será una roca, pura argamasa, cemento con ladrillos, pero la realidad es bien distinta, por más que nos pese a los culés. Lleva tres lesiones en tres meses y ahora parece que se perderá el partido contra el Athletic, más el del Inter y el Clásico contra el equipo del Capitán Calzoncillos. No estará porque creo que viaja de nuevo allí, para extraerle un pelín de su cuerpo para hacer máscaras para el Carnaval, que empieza en dos meses. ¡Para no perdérselo!
¡Visca el Barça!

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