Los empates de un cobarde

los empates de un cobarde

Tengo que ser sincero y decir que la goleada del Barça se saborea mucho más cuando el Real Madrid ha caído contra un equipo de polígono y sabes que el triplete blanco tendrá que esperar. Imagínate lo relajado que estaba en mi sofá, arropado y tomándome una pizza con un botellín frío. No vi el partido del Madrid, porque hubiera tenido pesadillas con Gago o Raúl, pero sólo discrepo con una tesis escuchada en varios medios, que dicen que la culpa es de Pellegrini. Soy del Barça, pero siempre tuve debilidad por este entrenador que, al menos, su buen hacer en el Villarreal le ha permitido ganarse el respeto. Un respeto que, sin embargo, se pasan por el forro aficionados, jugadores y directivos. Valdanos de la vida. Gente con más hambre que vergüenza.
Desconozco con quién ha empatado Valdano alguna vez en su vida, pero afirmo que llegó al cargo de director deportivo tras arrastrarse por los medios de comunicación, ya que ningún equipo le quería para entrenar, cargo que dejó hace quince años, cuando se produjo una sospechosa enfermedad que acabó con múltiples ovejas en la capital de España. Valdano habla para los medios y contradice a Pellegrini en el ‘caso Ramos’. En realidad, según mi opinión, se muere de ganas por entrenar pero no lo dice por cobardía, pura y dura. Tampoco se está tan mal con el traje criticando en ‘petit comité’ al técnico y todo aquel que le de la gana. El técnico chileno tendrá algo de culpa, seguro, pero poco o nada tiene que ver en que su equipo estén tipos como Gago; que de no llegar a Madrid sería un indigente y/o limpiabotas en Buenos Aires; o Van der Vaart, que mucho Chiclana, mucho chopito, mucho vivir en caravana con el padre gitano y mucho Ajax, pero con menos fútbol que Pardeza si se tuviera que calzar las botas. El Triplete no es posible y lo que más jode es que el dueño puede repetir.
¡Visca el Barça!

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