Maradona

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A continuación enumeraré las razones por las que llaman dios a una persona: Abandonó Argentina de joven a la mínima oportunidad que tuvo, se mofó de la directiva del Barça, sobre todo de Gaspart, se dio de hostias con Endika y compañía en la final de Copa contra el Athletic, tuvo contactos serios con la Camorra, tiene deudas con el fisco italiano, en Sevilla se limitó a dar toques con una pelota de platino, nombró a Pinedita (ex Sevilla y Extremadura) como su gran sucesor, dejó hijos por todos lados (muchos sin reconocerlos), ganó un Mundial con la mano, se metió de todo y se bebió hasta el agua del cubo de la fregona. Luego, cuando se retiró, se lucró de las entrevistas concedidas (6.000 euros por pieza), disparó con una escopeta a la prensa argentina, siguió venerando a un dictador cubano y mejoró sus modales. “Que la chupen, con perdón de las damas, los que no creían en mí.”, fue lo último que aprendió en sus clases teóricas sobre Educación a la ciudadanía. Este engendro es lo que entienden por dios en Argentina. Está la cosa como para ir de luna de miel a Buenos Aires.
¡Visca el Barça!

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