Erasmus en Londres y ensalada cesar

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No sé muy bien las razones, pero puedo afirmar que sólo el hecho de pasar un tiempo fuera de España, bien sea de Erasmus o sirviendo ensalada césar en un restaurante de Cambridge, gusta a la gente de nuestro país. Les parece interesante el asunto y lo sé por la experiencia que tuve durante un año en Roma. Ambas situaciones son positivas y enriquecedoras en todos los aspectos de la vida, porque aprendes una lengua, adquieres cultura general, te familiarizas con otros hábitos, consigues ser transigente, aprendes a definirte, te desenvuelves, te haces a ti mismo… algo que mucha gente aún desconoce.
Hasta ahora todo son cosas buenas para la gente que ha vivido la experiencia, pero esto no debe confundir a nadie, ni mucho menos a ti mismo. Es posible que en nuestro país valoramos más lo de fuera o lo que es nuestro y se ha curtido en el extranjero, pero no somos más que nadie de aquí, es más, tenemos que demostrar muchas cosas que la mayoría de la gente nos da por sabidas y que no tenemos ni idea. Por favor, el Big Ben no tiene que ser forzosamente mejor que la Alhambra.

Algo parecido nos pasa con Cesc Fábregas, un futbolista que se crió en La Masía pero que se fue con 16 años al Arsenal. En Barcelona, dicen, no supieron ver su talento y mi opinión es que probablemente no lo tenía. Fábregas nunca fue titular en ninguna de las categorías inferiores de la Selección y tampoco es indiscutible en el once inicial de la absoluta. Es más, desde que es indiscutible en el Arsenal, los ‘gunner’ no han ganado ningún título. Es el capitán, cierto, pero eso no es motivo para que en España ahora le valoremos como un crack mediático. Por favor, no nos engañemos con este chico que cursó el Erasmus en Londres. No queramos concederle, de primeras, el derecho a jugar en el mejor equipo del mundo sólo por haber estado fuera muchos años y liderar al peor Arsenal desde principios de los noventa. A Fábregas le valoramos porque juega fuera, sin más. Y lo mismo nos pasa con Riera, Reina y anteriormente con Luis García o Xabi Alonso. Lo que voy a decir va en mi contra, pero es una verdad como un templo: para triunfar en nuestro país no hace falta haber estado un año fuera, ni visitando el Coliseo, ni bebiendo pintas junto al río Cam o jugando al fútbol en el Emirates. Aquí están los que queremos que estén y Fábregas, siendo objetivos, es hojalata si lo comparamos con Iniesta o Xavi, oro puro. No soy joyero, pero sé diferenciar términos en temas de complementos.
¡Visca el Barça!

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