La Masía, una mina

Nunca he estado en una mina, aunque tengo entendido que desprenden un olor a carbón y azufre que llega a ser casi asfixiante. Muy distinto al que sale de La Masía, donde la mina de talentos se va acrecentando con Guardiola en el banquillo. Muniesa, Dos Santos, Jeffren, Víctor Sánchez, Pedro… están viviendo su pubertad, con granos incluida, en el mejor equipo del mundo. Ninguno de ellos se afeita, pero esto no es necesario para codearse con las estrellas: Messi, Xavi, Iniesta, Puyol, Henry o Ibrahimovic.
Ahora, mientras el calor arrecia en un Madrid alquitranado y sin coches, se agradece más que nunca el aire fresco que desprende un grupete de chavales con las mochilas llenas de crema exfoliante, libros de bachiller, gomas, lápices, consolas, portátiles, juventud y talento. Concretamente el que proviene de una mina al aire libre ubicada en Barcelona. Allí ya rivalizan con los más grandes por un puesto, la única cualidad que alimenta a un genio. Le pasó a De Niro con Al Pacino; Larry Bird con Magic Johnson; Joe Frazier con Muhamad Ali; Picasso con Braque; Ayrton Senna con Alain Prost; Agassi con Sampras; Hinoult con Greg Lemond, con gemelos como rocas. Todos tuvieron la suerte de ser coetáneos de grandes cracks. Así explotan los talentos; Así se construyen los mitos; así se hacen famosas las minas… de Riotinto.
¡Visca el Barça!










