Arde Milán

Probablemente cuando acabe de escribir este artículo Samuel Eto’o ya será jugador del Inter de Milán, donde quiere cobrar en torno a los doce millones de euros anuales durante cinco años. Otro mundo, sobre todo para los que aún no sabemos cómo es el color de los billetes de cien euros. Ahora escucho que si el Barça no sabe tratar a sus estrellas, que si a Ronaldo se le dejó escapar, que sin Romario, Ronaldinho, Stoichkov, Maradona, Cruyff… Iré por partes. Para mí, con las únicas estrellas que no se portó bien el Barça fueron Guardiola y Laudrup, que se lo regaló al Madrid porque le robaba protagonismo a un tal Cruyff, ese que ahora tanto veneramos.
Eto’o, que ha sido el que mejor rendimiento ha dado de todos, ha sido el más incendiario, siempre haciendo alarde de su egoísmo, rebeldía y poca generosidad. En su mundo sólo existe él, que se cree el mejor. Algo que le ha beneficiado y perjudicado a partes iguales. ¿Ronaldo? Se marchó por culpa de sus dos representantes mercenarios de profesión y ciegos con el dinero. Maradona se quiso ir él, como Cruyff, dos genios del fútbol cuyo ego traspasó los límites del deporte. Es más, diría que ninguno triunfó en el Barça como jugador. Su impronta y su sombra se hizo más grande por tratarse de rebeldes sin causa, no por los títulos que levantaron. Sobre Ronaldinho, ¿acaso es extraño vender a un tío cuya profesión pasó de ser ‘mejor futbolista del mundo’ a ‘conserje de un gimnasio inexistente’?. Por favor, a la vista están sus resultados de este año en Milán. Pero como lo que toca hoy es hablar de Samuel Eto’o, diré que seguirá marcando goles, pero nunca abandonará sus celos. Tampoco su mechero para incendiar el duomo y la ciudad de la moda. Allí coincidirá con su ‘amigo’ Ronaldinho, con el que apuesto a que se fundirá en un abrazo cuando se enfrente a él. En su interior piensa en realidad que cobra más que él y ha ganado más Copas de Europa, aunque ni siquiera se acuerde con qué equipo trabajó.
¡Visca el Barça!











