El ingenio de Laporta

Apuesto a que Joan Laporta es uno de esos tipos que si va al Mercadona y le clavan veinte euros por comprar un pollo para asar… el tío vuelve a casa feliz, vanagloriándose de lo bien que compra y el gran ingenio que tiene.
“El fichaje de Ibrahimovic no es carísimo y sale desde el ingenio”, dijo ayer mientras se gustaba en un mitin celebrado en el pueblo de sus padres. La verdad es que no es carísimo, sino vergonzoso más bien: Eto’o + 45 millones de euros + el pobrecito de Hleb, un albino deprimido y asustado. Por supuesto que hay que desprenderse de Eto’o, pero que a un tío que ha ganado dos Champions y tres Ligas en cinco años (marcando más de cien goles) entre en trueques es penoso, lamentable. Eto’o se debe ir, pero no a cualquier precio y al Inter se le paga incluso por aceptarle. Este es el ingenio de nuestro amigo Laporta, no darse cuenta que Eto’o es mejor y por lo tanto debería ser más caro que Ibrahimovic. Si el Inter acepta… perfecto, pero si no está de acuerdo, pues se ficha a otro jugador y punto. De modo que no había dinero para llegar a los 50 ‘kilos’ que nos pidió el Valencia por Villa y ahora hay 45 en efectivo más lo que cueste Eto’o para fichar a un tío, buenísimo, que ha flojeado históricamente tanto con Suecia como en la Champions. Me imagino a Laporta feliz de la vida con su operación histórica (por mala) mientras asa su pollito en el horno. Seguro que sabe que rociándolo con cerveza y acompañándolo con patatas, pimientos y sidra está más bueno. ¿El precio? Eso da igual, si él se pira al año que viene y la deuda se la encasquetará a su sucesor. ¡Eso es ingenio!
¡Visca el Barça!











