Apartheid en Madrid

Ayer no fue el mejor día de trabajo, evidentemente. No pude escribir, porque estuve toda la jornada enderezando alambres para construir revistas. No lo había dicho, pero me dedico a eso, ni más ni menos. Lo mejor es que no ví ninguno de los bodrios disputados en Sudáfrica, ese lugar conocido por el rugby y por la segregación racial sufrida por los inmigrantes holandeses entre 1948 y 1992. Los ‘tulipanes’ implantaron por la vía legislativa un ‘Apartheid’, que se podría resumir en que los blancos eran seres superiores y a los negros se les excluían explícitamente de la ley. Se cometieron abominaciones de tal magnitud como la construcción de áreas para blancos y prohibiciones de boda entre blancos y negros. Seguro que todos nosotros estábamos en contra, pero ninguno tuvo las narices de Nelson Maldela, que pasó casi treinta años en la cárcel por oponerse a las autoridades.
El tema es delicado de tocar pero, extrapolando esta ideología al fútbol, habría que inventar un Mandela para no dejar jugar a fútbol en España a tipos como Van der Vaart, Sneijder o Drenthe que, de no haberle fichado el Madrid, estaba predestinado a vender queso gouda por las calles de Rótterdam. Por no hablar de Robben, al que llegaron a comparar con Messi y ahora le quieren vender. Este tipo, que parece buena persona, mandó un CV a la isla de Murano para vender cristales con forma de tobillos, pero finalmente le pagaban más en España. Van Nistelrooy, que fue bueno en su día, creo que le espera un retiro dorado vendiendo películas de sus goles y ¿qué hacemos con Huntelaar? A ‘El Cazador’ habría que mandarle a un centro de integración. Más que nada para que sea más participativo y abierto. A Van der Vaart siempre le quedará la carabana de su padre o la venta de chopitos en Chiclana.

Estos futbolistas engrandecen al Barça y bajan el nivel de nuestra Liga. ¿Para cuándo un campo sólo para ellos? Venga hombre que siempre hay oficios peores como trabajar con alambres y papeles. Además, peor se lo hicieron pasar los holandeses a los pobres sudafricanos. Yo al menos defiendo que tengan derecho a votar.
¡Visca el Barça!










