La Gabarra

gabarra

Hola a todos. Espero que me perdonéis hoy, pero me encuentro en Valencia, donde espero probar la pertinente paella y ver a los ‘leones’ agachar la oreja cuando les pase mi equipo por encima en Mestalla.
Villa, tú lo verás por la tele hijo. Es lo que hay. A los de la gabarra les recomiendo que, ganen o no, la revisen bien porque igual el óxido les priva del viaje por la Ría de Nervión. Aunque, con lo poco que festejarán, igual les van bien con una pequeña barquita para Caparrós. Es que tengo entendido que le hace ilusión al hombre.
¡Visca el Barça!

El Uruguayo

pinto

Me dijo una persona el otro día que Pinto parecía uruguayo. Me hizo mucha gracia pero, mientras más le veo, más me lo parece. Esa melena densa y negra, esa tez morena, esos rasgos tan marcados en la cara… no lo sé. Quizás si; quizás no. Lo cierto es que nació en el Puerto de Santa María (Cádiz) hace 33 años y, tras estar con el Celta en Segunda, le llegó la oportunidad de su vida al fichar por el Barça. No es uno de los grandes protagonistas del equipo, hasta ahora, pero cuando hay goles es el primero en recorrer la banda, apretar los dientes y levantar los brazos. Se le ve orgulloso de vestir los colores azulgranas. De momento, ahí ha demostrado esa sangre ‘uruguaya’, que se distingue por vivir con mucho ímpetu cualquier éxito o fracaso. Tanto esfuerzo, perseverancia y paciencia (siempre a la sombra de Valdés) le convirtió el héroe en las semifinales de Copa frente al Mallorca parando el penalti decisivo a Martí. Levantó los puños sin gesticular, pero su rostro daba pistas de una sonrisa interna de oreja a oreja. La felicidad obtenida por el esfuerzo. La gesta lograda en la Isla será premiada ahora con la titularidad contra el Athletic en la final, algo que se ha ganado, algo que debe aprovechar para comenzar a levantar títulos de una vez. Estaré allí, en Valencia, con muchos culés más, para encomendarnos a los goles de Bojan, el ‘Matador’, y las paradas de Pinto, el uruguayo. Nació allí, en pleno corazón de Cádiz.
¡Visca el Barça!

Sírvase frío

cava

Se ve que aún estaba caliente para beberlo ayer. El cava, digo. Sé que está mejor cuánto más frío, pero a mí no me gustó ni un pelo guardarlo una semana más y descorcharlo, probablemente, cuando el Barça ni siquiera esté jugando. Es lo que puede pasar el próximo sábado, si el paupérrimo Madrid no gana en Villarreal.
Independientemente de lamentarnos por la lesión de Iniesta, hoy es un día para criticar al Barça, porque pecó de prepotente, de arrogante… valores que Pep Guardiola siempre creyó tener controlados. Con el 3-1 en el marcador, juro que vi a Messi andando por el campo con más desgana que Faubert. No sé si lo hacía por el cansancio, por no meter la pierna para que no le lesionaran o porque ya quedaba poco para ser campeones de Liga. En cualquiera de los casos su actuación es punible con la suplencia en la final de Copa. Messi es muy bueno, pero en los dos últimos partidos (Chelsea y Villarreal) ha sido una sombra por el campo. Yo así no le quiero, como tampoco quiero ver una escopeta de ferias con la mirilla desviada en el ataque: Samuel Eto’o. Si a este tipo algún día por meter sólo el 50% de sus ocasiones, llevaría más de 40 goles a estas alturas. Marcó y se besó el escudo y eso que lo criticó en su día: “No me gustan los jugadores que besan el escudo”. Menudo bocazas. Y luego está Guardiola, en su mundo feliz con los gritos que venían de la grada de ‘Campeones, campeones’. El pobre no se enteró del partido hasta que el Villarreal marcó el segundo gol. Luego retira a Eto’o y Messi (los dos peores del partido) para que recibieran una ovación. Ilusos, se creyeron campeones, pero recibieron una lección de humildad muy merecida. Espero que le sirva para estar despiertos en la Copa y nunca más saquen el cava antes de tiempo. Deben saber que, de momento, han conseguido los mismos tripletes que el Despeñaperros Fútbol Club.
¡Visca el Barça!

ONCE

once

Cada día tengo más claro que en la Organización Nacional de Ciegos hay gente que tiene más vista que muchos periodistas deportivos en general y Alfredo Relaño en particular. Lo de este tipo ya me parece increíble, por no decir vergonzoso. Comenzó con el ‘villarato’, agachó la oreja cuando le metió el Barça seis en el Bernabéu y ahora que su periódico vende menos que Rumasa, por el declive madridista, ha decidido criticar al árbitro del Chelsea-Barça en lugar de alabar al mago de Fuentealbilla: Andrés Iniesta.
Sinceramente, creo que este tío no ha visto jugar al barcelonista, pero no me sorprende. Recordemos que, siendo director de un periódico con prestigio, acudió a la Eurocopa a comentar partidos para Cuatro y sus comentarios eran: “Maldini, ese alemán es muy bueno”. Ahora comenta tú el resto: quién es, de dónde viene, dónde juega…. Esto, evidentemente, le tocaba al pobre Maldini hacerlo. ¡Menuda papeleta! No creo que vuelva Relaño, la verdad.
A lo que iba. Mientras que la prensa inglesa alabó la fe ciega del Barça, la apuesta arriesgada de Guardiola y el gol del mejor futbolista del planeta en estos momentos, AS se dedicó ayer toda la tarde a ofrecer infografías de los penaltis, en muchos de ellos había medio metro entre el defensa del Barça y la pierna azul. Aún así lo daban como penalti. Les faltó vender cupones ya la verdad. Pero como nunca es tarde si la dicha es buena, el señor director ha decidido venderlos hoy mientras decía que Tom Henning Ovrebo arbitra porque sabe hacerlo como conviene, es decir, que para la UEFA era más rentable que Barça y Manchester jugaran la final. Esa acusación, sin pruebas, es demasiado grave como para que pase por alto. A menos que el pobre que la ha lanzado presente el carnet de invidente, porque quiero dejar claro que invidente es tanto el que no ve como el que no quiere hacerlo. En cualquier caso es una desgracia y debería recibir una subvención.
¡Visca el Barça!

El Éxtasis

extasis

En esta vida hay muchos tipos de éxtasis, sin referirme a la droga psicoactiva, por supuesto. Lorenzo Bernini lo reflejó en el rostro de Santa Teresa de Jesús como un orgasmo logrado por el flechazo de un ángel. La obra, sensacional, se encuentra en la Iglesia de Santa María de la Victoria (Roma). Mi éxtasis de anoche fue cuando faltaban pocos minutos para la final del partido y el peor Chelsea de los últimos años nos mandaba para casa. Ahí, justo ahí, fue cuando apareció el ángel Iniesta para cambiar el rumbo hacia Roma, junto a Santa Teresa. Ella disfruta permanentemente del placer eterno de forma tranquila, relajada, inmersa en ese aura mística de luminosidad y decoración que caracteriza al Barroco. Mi aura de anoche era un bar repleto de sudamericanos bebiendo botellines de cerveza Mahou y comiendo bravas y orejas. En medio de aroma a fritanga, gritos de Barça, Barça, nervios y depresión… San Andrés nos iluminó a todos con su obra de arte. Abracé fuertemente a mi pareja y comencé a temblar porque aún no creía lo que estaba viendo. Aún no hemos ganado nada, cierto, pero desde ayer hasta Roma tendré la misma sensación de felicidad y placer que tiene Teresa. Es lo que tiene el éxtasis, que cada uno lo entiende de una forma distinta. Los que pueden, claro.
¡Visca el Barça!

Física o Hiddink

cabano

No voy a hablar de la popular serie de Antena 3, aunque tengo que reconocer que me he enganchado un poco a ella. Los lunes llego tan cansado a casa, arrastrado aún por el fin de semana, que no me apetece quebrarme la cabeza con debates políticos de Melchor Miralles en Veo TV. El artista, que es patético, sigue aún explotando y viviendo de ser el que destapó los GAL. Eran los tiempos de Pedrojota y sus tirantes, eran los años del Diario 16. Yo recuerdo que, hace diez años, dije que Xavi sería mejor que Guardiola y no me llaman para ningún sitio. Una pena.
En fin, que lo lunes en mi casa se ve a Cabano, Ruth, Borja y Adolfo, todo un dandy con su casco de moto. Pura física, como lo que hace Guus Hiddink en cada partido: estudiar las propiedades del espacio, el tiempo, la energía y la materia. Eso fue, al menos, lo que hizo en el Camp Nou, donde ocupó el espacio con diez tíos defendiendo, perdió tiempo al final con los cambios, a Lampard le dijo que el derroche físico se lo guardara para la vuelta y se piró muy contento con la materia obtenida: un pobre empate a cero. Aún así, al día siguiente leí cosas como “Hiddink es un matemático, un ajedrecista”, “Hiddink arranca un empate gracias a una lección táctica”, “Hiddink es un genio”. Sí, un genio de la lámpara. Tengo menos idea de entrenamientos y tácticas que Diego Armando Maradona, pero estoy seguro que el planteamiento que hizo el holandés en Barcelona fue el mismo que haría el Alcalá de Henares, el Puerta Bonita, el Danganzo o el Fútbol Club El Pardo. ¡Lo peor es que a eso le llaman genio! Esperemos que hoy cambie su táctica, haga algo novedoso y vaya a por la victoria que necesita. El Barça pasará, seguro, pero haga lo que haga este tipo seguirán alabándole. Yo, que soy un apasionado del fútbol, me seguiré quedando con Cabano y sus chicas. Ahí sí que hay física… y química.
¡Visca el Barça!

El show de Flo

florentino

En el libro que me estoy leyendo; Gomorra; se descifra perfectamente el entramado de la mafia napolitana: la Camorra. Allí, en la ciudad donde Maradona sentó cátedra, se venera a los capos ciegamente porque son los que tienen el poder. Allí nace y muere la economía del mundo entero y allí caminan todos los súbditos con vendas en los ojos aferrándose a los ‘compadres’ (se les llama así) como si fueran clavos ardiendo, como si ellos trajeran la salvación para todos. No la traen, afortunadamente.
Si extrapoláramos estas reverencias al ámbito deportivo, Algo similar pasa con Florentino Pérez y sus adláteres, que se les espera en la capital de España como si fuera la resurrección de Cristo. La culpa, al igual que los napolitanos, la tienen los seguidores blancos. Los pobres deben padecer de amnesia, porque ya no se acuerdan de la primera etapa de ‘Cristo’ en el Bernabéu. Les haré un pequeño resumen: Florentino Pérez estuvo tres años sin ganar títulos, Despidió a Jorge Valdano por su pésima gestión de fichajes, abandonó el barco en mitad del mar, el Barça de Rijkaard le ganó dos Ligas y una Champions, FP comenzó fichando a Zidane y terminó encomendándose a Gravesen, Pablo García o Diogo, echó al Del Bosque y se quiso cargar a Casillas, fichó a Sacchi y sus bufanditas, apostó por Queiroz, Camacho, Luxemburgo, García Remón y López Caro. ¡Señores! Aquí tenéis al nuevo mesías. El dueño de cuatro torres gigantes que ha decidido reconstruir nuevamente a un equipo roto. Igual ahora le da por fichar a Víctor Fernández como entrenador, Cañizares como preparador de porteros, Butragueño para que le siga lamiendo el culo, Martín Vázquez para que enseñe a jugar a Drenthe y Schuster para que enseñe a Van der Vaart a tirar faltas. Con la llegada de esos ‘intrusos’ habría más puestos para periodistas deportivos y los azulgranas seguirían reinando tiránicamente. Así ocurrió en los tiempos de Floren. Menudo show.
¡Visca el Barça!

Panes, peces y empanadillas de Móstoles

milagros

Ya me lo dijo el novio de mi prima, Óscar, el pasado sábado cuando acabó el partido: “Mete en el blog que el Barça fue como Moisés, que abrió las aguas para que pasara el personal por allí”. Y que comenzara el ‘chorreo’ de goles, le faltó decir. Gracias tío, me has dado una idea, aunque no creo en los milagros. Lo del sábado fue la confirmación de la penuria que lleva viviendo el Madrid desde hace meses, bien disfrazada con dosis de aburrimiento, eso sí. Por allí pasó un huracán que retrató a varios figuras: Lass acabó el partido lila corriendo detrás de Xavi, Sergio Ramos colorado y Cannavaro blanco y con la oreja mojada, del chaparrón. Lo que vi el sábado por la noche es el mejor partido que he visto de mi equipo en toda la historia y, para más gusto, en casa del eterno rival, ese Madrid que presume de Castellana y su público le dejó tirado en una carretera secundaria comiendo panes y peces. Porque, claro, no me diréis a estas alturas que si Jesús fue capaz de reproducirlos, alguno de vosotros (merengues y/o pobrecillos) no esperabais otro milagro similar. ¡Venga!
Durante el partido, me quedé casi afónico celebrando los goles del Barça. Además, me dolían incluso las rodillas de tirarme al suelo a festejarlo. La ocasión merecía la pena, porque se estaban librando algunas afrentas: remontada al Getafe tras el ‘casquerazo’, empate injusto ante el Atlético en Chamartín, expulsión a Juanfran por inventarse dos penaltis clarísimos de Pepe… No me apetece seguir, pero lo único que quiero dejar claro es que nunca se hizo tanta justicia en el fútbol, nunca ví a Moisés separando ningún mar, ni a Jesús cogiendo la calculadora para multiplicar panes y peces, ni que en los videoclubes cataloguen como fútbol a un equipo que ofrece un juego prejuicioso, digno de serie B. Nunca ví los ovnis, ni a los hombres comerse a los perros, nunca ví al monstruo del Lago Ness, nunca el agua transformándose en sangre, ni escuché psicofonías. Esos son temas de Iker Jiménez. El otro Iker, conocido como santo, no fue más que un monje de clausura incapaz de hacer frente al mejor equipo del momento.

empanadillas1

Sólo recibió una dosis de sentido común, pero me consta que quedó saciado. No le quedaron ganas de comerse una ración… ni siquiera de empanadillas de Móstoles.
¡Visca el Barça!

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