El Uruguayo

Me dijo una persona el otro día que Pinto parecía uruguayo. Me hizo mucha gracia pero, mientras más le veo, más me lo parece. Esa melena densa y negra, esa tez morena, esos rasgos tan marcados en la cara… no lo sé. Quizás si; quizás no. Lo cierto es que nació en el Puerto de Santa María (Cádiz) hace 33 años y, tras estar con el Celta en Segunda, le llegó la oportunidad de su vida al fichar por el Barça. No es uno de los grandes protagonistas del equipo, hasta ahora, pero cuando hay goles es el primero en recorrer la banda, apretar los dientes y levantar los brazos. Se le ve orgulloso de vestir los colores azulgranas. De momento, ahí ha demostrado esa sangre ‘uruguaya’, que se distingue por vivir con mucho ímpetu cualquier éxito o fracaso. Tanto esfuerzo, perseverancia y paciencia (siempre a la sombra de Valdés) le convirtió el héroe en las semifinales de Copa frente al Mallorca parando el penalti decisivo a Martí. Levantó los puños sin gesticular, pero su rostro daba pistas de una sonrisa interna de oreja a oreja. La felicidad obtenida por el esfuerzo. La gesta lograda en la Isla será premiada ahora con la titularidad contra el Athletic en la final, algo que se ha ganado, algo que debe aprovechar para comenzar a levantar títulos de una vez. Estaré allí, en Valencia, con muchos culés más, para encomendarnos a los goles de Bojan, el ‘Matador’, y las paradas de Pinto, el uruguayo. Nació allí, en pleno corazón de Cádiz.
¡Visca el Barça!










