Sírvase frío

Se ve que aún estaba caliente para beberlo ayer. El cava, digo. Sé que está mejor cuánto más frío, pero a mí no me gustó ni un pelo guardarlo una semana más y descorcharlo, probablemente, cuando el Barça ni siquiera esté jugando. Es lo que puede pasar el próximo sábado, si el paupérrimo Madrid no gana en Villarreal.
Independientemente de lamentarnos por la lesión de Iniesta, hoy es un día para criticar al Barça, porque pecó de prepotente, de arrogante… valores que Pep Guardiola siempre creyó tener controlados. Con el 3-1 en el marcador, juro que vi a Messi andando por el campo con más desgana que Faubert. No sé si lo hacía por el cansancio, por no meter la pierna para que no le lesionaran o porque ya quedaba poco para ser campeones de Liga. En cualquiera de los casos su actuación es punible con la suplencia en la final de Copa. Messi es muy bueno, pero en los dos últimos partidos (Chelsea y Villarreal) ha sido una sombra por el campo. Yo así no le quiero, como tampoco quiero ver una escopeta de ferias con la mirilla desviada en el ataque: Samuel Eto’o. Si a este tipo algún día por meter sólo el 50% de sus ocasiones, llevaría más de 40 goles a estas alturas. Marcó y se besó el escudo y eso que lo criticó en su día: “No me gustan los jugadores que besan el escudo”. Menudo bocazas. Y luego está Guardiola, en su mundo feliz con los gritos que venían de la grada de ‘Campeones, campeones’. El pobre no se enteró del partido hasta que el Villarreal marcó el segundo gol. Luego retira a Eto’o y Messi (los dos peores del partido) para que recibieran una ovación. Ilusos, se creyeron campeones, pero recibieron una lección de humildad muy merecida. Espero que le sirva para estar despiertos en la Copa y nunca más saquen el cava antes de tiempo. Deben saber que, de momento, han conseguido los mismos tripletes que el Despeñaperros Fútbol Club.
¡Visca el Barça!










