El Éxtasis

En esta vida hay muchos tipos de éxtasis, sin referirme a la droga psicoactiva, por supuesto. Lorenzo Bernini lo reflejó en el rostro de Santa Teresa de Jesús como un orgasmo logrado por el flechazo de un ángel. La obra, sensacional, se encuentra en la Iglesia de Santa María de la Victoria (Roma). Mi éxtasis de anoche fue cuando faltaban pocos minutos para la final del partido y el peor Chelsea de los últimos años nos mandaba para casa. Ahí, justo ahí, fue cuando apareció el ángel Iniesta para cambiar el rumbo hacia Roma, junto a Santa Teresa. Ella disfruta permanentemente del placer eterno de forma tranquila, relajada, inmersa en ese aura mística de luminosidad y decoración que caracteriza al Barroco. Mi aura de anoche era un bar repleto de sudamericanos bebiendo botellines de cerveza Mahou y comiendo bravas y orejas. En medio de aroma a fritanga, gritos de Barça, Barça, nervios y depresión… San Andrés nos iluminó a todos con su obra de arte. Abracé fuertemente a mi pareja y comencé a temblar porque aún no creía lo que estaba viendo. Aún no hemos ganado nada, cierto, pero desde ayer hasta Roma tendré la misma sensación de felicidad y placer que tiene Teresa. Es lo que tiene el éxtasis, que cada uno lo entiende de una forma distinta. Los que pueden, claro.
¡Visca el Barça!










