Física o Hiddink

cabano

No voy a hablar de la popular serie de Antena 3, aunque tengo que reconocer que me he enganchado un poco a ella. Los lunes llego tan cansado a casa, arrastrado aún por el fin de semana, que no me apetece quebrarme la cabeza con debates políticos de Melchor Miralles en Veo TV. El artista, que es patético, sigue aún explotando y viviendo de ser el que destapó los GAL. Eran los tiempos de Pedrojota y sus tirantes, eran los años del Diario 16. Yo recuerdo que, hace diez años, dije que Xavi sería mejor que Guardiola y no me llaman para ningún sitio. Una pena.
En fin, que lo lunes en mi casa se ve a Cabano, Ruth, Borja y Adolfo, todo un dandy con su casco de moto. Pura física, como lo que hace Guus Hiddink en cada partido: estudiar las propiedades del espacio, el tiempo, la energía y la materia. Eso fue, al menos, lo que hizo en el Camp Nou, donde ocupó el espacio con diez tíos defendiendo, perdió tiempo al final con los cambios, a Lampard le dijo que el derroche físico se lo guardara para la vuelta y se piró muy contento con la materia obtenida: un pobre empate a cero. Aún así, al día siguiente leí cosas como “Hiddink es un matemático, un ajedrecista”, “Hiddink arranca un empate gracias a una lección táctica”, “Hiddink es un genio”. Sí, un genio de la lámpara. Tengo menos idea de entrenamientos y tácticas que Diego Armando Maradona, pero estoy seguro que el planteamiento que hizo el holandés en Barcelona fue el mismo que haría el Alcalá de Henares, el Puerta Bonita, el Danganzo o el Fútbol Club El Pardo. ¡Lo peor es que a eso le llaman genio! Esperemos que hoy cambie su táctica, haga algo novedoso y vaya a por la victoria que necesita. El Barça pasará, seguro, pero haga lo que haga este tipo seguirán alabándole. Yo, que soy un apasionado del fútbol, me seguiré quedando con Cabano y sus chicas. Ahí sí que hay física… y química.
¡Visca el Barça!

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