Marcelo y los huevos de oro

Antes de centrarme en el Barça-Chelsea de esta noche quiero hacer un par de apuntes que me indignan bastante.
España debe de ir bastante bien porque, mientras el número de parados rebasa los cuatro millones y hay temor por la posible pandemia que podría provocar la gripe porcina, el señor Zapatero se mete comilonas con Sarkozy y le tiende una alfombra roja para que desfile Carla Bruni. Todos ellos, además de ponerse finos a cocidos, callos y jamón, dicen que de paso están negociando políticamente. ¡Tranquilos, que no hay prisa!
Además, ayer ví que Marcelo (Real Madrid) fue el padrino de excepción en la presentación del I Torneo Fundación Leganés para el Deporte de Fútbol Base. Para que os hagáis una idea de cómo está este país: llevan para aconsejar a los niños a un futbolista que se mofa de sus rivales tocándose los genitales, sacando la lengua (a Cata Díaz) y pegando patadas por detrás y en los tobillos mientras el árbitro no lo ve (a Uche). Ése ha sido el ‘educador’ que han llevado los iluminados pepineros para dar consejos a la nueva hornada de chavales que sueñan con jugar en Primera. Aberrante.
Menos mal que el Barça es el único que da un cierto sentido común a todo esto. Está a punto de ganar el triplete, sencillamente porque es el mejor equipo del mundo, el que mejor juega, el que más sencillo lo hace, el más humilde y el más letal. Mientras que la única aspiración del Madrid es desgastar al Barça para que el cansancio le afecte, los culés aspiran a una triple corona; mientras que Xavi e Iniesta aúnan humildad y clase a partes iguales; Marcelo derrocha el ‘abc’ de la chulería, la mofa, la ignorancia, la ofensa o la burla. El pobre ha descubierto que, tres años después, es interior en lugar de lateral. Eso es como si te crees una niña y luego te das cuenta que eres un tío con muchos huevos. De oro puro.
¡Visca el Barça!











