Los placeres y los churros

Gran fin de semana en todos los sentidos: gastronómico, cultural y deportivo. El viernes por la noche hice un pulpo a la gallega y me bebí una botellita de Ribeiro bien frío para acabar durmiendo doce horas. El sábado cogí el coche y me fui al Coliseum Alfonso Pérez para mojarme, pillar caravana, pero sobre todo para ver unas de las lecciones más clamorosas que se han visto esta temporada. El Getafe, un muñeco de plastilina, se pudo llevar diez si los delanteros culés hubiesen estado más finos y el señor Turienzo Álvarez fuera conocedor de la vergüenza y la dignidad. No pitó dos penaltis y anuló un gol legal a Messi provocando la ira de un Laporta que, por una vez, coincido con él. Menos mal que el Getafe se quedó en la Cibelina y ni siquiera compareció a la farsa de un partido que lo más justo hubiera sido un 0-8. A pesar de todo, me marché feliz del estadio apretando bien el puño derecho. Al Madrid apenas le hice caso, pero sí a la prensa deportiva del día siguiente. ABC reconoció la supremacía blaugrana, pero no el AS de nuestro colega Relañato, que volvió a destacar al Madrid. De todas formas, la palma se la llevó Marca que, en lugar del alabar la impresionante superioridad, tituló algo así como: ‘Notica: el Barça gana sin la ayuda del árbitro’. No me extraña el destacado, sobre todo teniendo en cuenta que ese periódico lo dirige un pintor: Doménikos Theotokópoulos ‘El Greco’ (su parecido con Inda es brutal). Compré el periódico y me duró diez minutos en las manos. Sólo el tiempo que tardé en ir a la churrería para envolver los churros/porras que compré. Al Greco se le engrasó la barba, al señor Roberto Gómez los carrillos y a José Vicente Hernáez la lengua, por lo larga que la tiene. Fue un placer. Ah, por cierto. Para comer probé unas sardinitas y por la tarde fui al teatro: La importancia de llamarse Ernesto. La obra, sensacional, es una mentira constante, algo así como la prensa deportiva que tanto tú como yo leemos.
¡Visca el Barça!











