El Barça tiene un fondo de armario

Aquellos que dicen que la elegancia no tiene nada que ver con el vestuario suelen ser poco agraciados. Parecidos a los que recitan que la belleza está en el interior. Poco más o menos. Igual de feos. Ahora ha vuelto el frío, la lluvia y a muchos les ha pillado desprevenidos, menos a un Barça con un fondo de armario con más variantes que una navaja suiza.
Todavía dicen muchos listos que la Liga española no tiene nada que envidiar a la Premier y mí me hace mucha gracia. Deberían referirse única y exclusivamente al Barça, que sabe cuándo ponerse el esmoquin (ida contra el Bayern), el pasamontañas (Liga contra el Valladolid) o las chanclas (final de Champions en mayo). Eso son variantes y no las del Villarreal, ese equipo que sólo piensa en romanticismo. Ilusos, porque de eso no se vive. Me recuerda a ese palurdo que se presenta con traje chaqueta a una merienda campestre donde imperan las bermudas rosas y la camiseta sin mangas de albañil. Dicen que nunca quieren renunciar a su estilo, pero amigo, aquí lo que vale son los títulos. Es como si te conformas sólo con vivir eternamente persiguiendo a la chica/o que te gusta. A pesar de todo, tengo que decir que, en Europa, el ‘Submarino Amarillo’ está diez escalones por encima del Atlético y once del Real Madrid.
El Atlético lleva con los mismos zapatos varios años. Están romos, desgastados, más feos incluso que ver a Raúl García pegando pases interiores o Seitaridis y Tano haciendo incursiones por banda. Una dulzura para la vista. Del Madrid decir que simplemente ya va desnudo a los partidos y por eso se las pegan todas en el mismo lado (Liverpool 5-0 Real Madrid). En el mercado invernal se compró para el frío un par de botas camperas (Lass y Huntelaar) y luego se dio cuenta que una de ellas estaba vetada para la Champions. El astro que la cagó fue Mijatovic, que para celebrarlo se fue a por gomina y una faja para obesos. Es lo que tiene tanto catering, que no queda tiempo ni para pensar bien la ropa.
¡Visca el Barça!











