Villa, Aquí llega Condemor

Para los que aún no os hayáis topado con ella sólo tengo que deciros que Hacienda es el peor invento del hombre. Peor, incluso, que el despertador. Lo tenía que decir, porque llevo unos días visitándola, conociéndola, odiándola. ¡Bendita declaración de la renta! Menos mal que ayer se me quitó el cabreo cuando ví por la tele a nuestros ‘pistoleros’ de la Selección con la cara pintada. De todos, me llamó la atención el próximo fichaje del Barça: David Villa. El tío no paró de sonreír y atender a los medios. ¡Qué majo! Adidas le patrocina y le paga, algo que de momento no hace un Valencia desesperado que cambia paellas de bogavante por ladrillos. Es curioso, porque las últimas dos jornadas no ha jugado por lesión en su club y para concentrarse con España un día después del partido que ganó el Valencia en Santander estaba el primero. Llegó con su nueva camiseta impoluta, sus pinturas al estilo de los protas en la gran película de Chiquito; “Aquí llega Condemor”; y los pendientes típicos de kinkis con pasta. 
Atendió a todos los medios y probablemente le entraron ganas de quedarse a vivir en Madrid, pero me temo que ya lo hemos fichado y viajará a Barcelona. Me lo imagino en su llegada a El Prat con el cuello de la camisa hacia arriba, el flequillo que se nos pone a veces cuando se rapa por abajo y los pantalones con mil roturas lavados a la piedra. Sólo le faltará ya pillarse casa en Hospitalet o Castelldefels. Allí, con el neng de Castefa. Así es el nuevo fichaje que viene a sustituir a Eto’o si finalmente se nos va. Juzguen ustedes.
¡Visca el Barça!










