El Jardín de las Delicias

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El juego coral y preciosista del Barça eleva este deporte a la categoría de arte. Sus partidos los convierte en auténticas bacanales donde disfruta de todo tipo de placeres de forma sensual, recreada y en ocasiones lujuriosa. Tiene muchas variantes, cierto, casi tantas como reality shows tiene la televisión de nuestro país. ¡Un opio para el pueblo!
A mí, lo único que me gusta de la televisión es Madrileños por el mundo y mi Barça, que ayer se dio un gustazo contra el Olympique de Lyon, que se fue a ese infierno ideado por El Bosco en su famoso Tríptico de El Jardín de las Delicias. Esta maravillosa obra es una triple representación (de izquierda a derecha) del paraíso, el pecado y el infierno. Una correlación de secuencias que ubica a cada cuál donde le pertenece.
Está claro que en el edén, con los árboles repletos de manzanas traicioneras, está el Barça, luchando y acribillando todo aquello que se pone en su camino con lanzas, corazas, tanques, metralletas, cañones o navajas suizas. ¡Menudo repertorio!
En el centro, pero con billetes sacados para el infierno y el tren a punto de partir, están el maravilloso timo de Benzemá, Boluda y sus chorreos, el ‘atractivo’ fútbol de Juande, la bufanda azul de Abel Resino, la desidia de Maniche, el egoísmo de Maxi, la prepotencia de Mourinho, la racanería romana, la farsa de Gago o la cintura de Cannavaro. A todos, porque no se salvará ni uno, les espera el fango, las superficies agrietadas, los árboles secos, la muchedumbre, el tiempo sombrío, el espacio angosto. Como cada uno está donde se merece y este cuadro es una alegoría de la vida, mi equipo vive en un vergel repleto de flores. No sé si os gustan los jardines pero en Barcelona, donde voy la semana que viene, hay uno bastante grande. Se lo enseñaré a la persona que viene conmigo.
¡Visca el Barça!

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