Guardiola, los árbitros y los llorones

No tenía pensado escribir hasta el partido de vuelta contra el Espanyol (próximo jueves), pero estoy indignado con dos temas que me provocan gracia e indignación a partes iguales. Empecemos por Guardiola.
Resulta que he escuchado a varios atléticos/as y madridistas decir que se le está subiendo a la cabeza su fama. ¿Envidia? ¿En realidad os gustaría tenerlo en vuestro equipo? ¿Ya no sabéis qué decir para no alabar como yo el juego del Barça? O ¿decís eso porque en realidad pensáis lo contrario? Pobrecitos. Guardiola es el puto jefe, así de claro. Ha sido capaz de cargarse a Ronaldinho y Deco y de callar la boca a Eto’o, algo que ningún entrenador ha conseguido. Por primera vez en muchos años, en este club no hay divos ni se consiente más a las estrellas que al resto. Y ahora me diréis que Messi llegó tarde en Navidades y jugó titular al siguiente partido. Cierto, pero pongo la mano en el fuego a que Guardiola le echó la charlita en privado. No como las echaba Schuster tocándose su bigotito. Ahora también me diréis que en el Madrid no hay distinción con divos y no divos y yo digo: ¡Si es que el Madrid es una banda de músicos! ¡Cómo va a haber distinciones! ¡Si el más determinante de la plantilla sigue siendo Raúl y su potra!
Cambio de tema. Esta vez me dirijo a los hinchas que llevan todo el año hablando de los árbitros, de la nevera de Pérez Burrull y la no nevera de Pérez Lasa. ¡Madre mía! Debería estar prohibido hablar de los árbitros. ¿La actitud chulesca del señor Burrull con Juanfran fue la misma que el error de Pérez Lasa en el gol del Numancia? Por favor…
Me siguen recordando mis amigos las ligas que ganamos en Tenerife por los árbitros y aún no se acuerdan del gol de Mijatovic en fuera de juego contra la Juve en la séptima. Centrémonos en lo que estamos, hablemos del juego que hace este Barça, el mejor equipo del mundo sin ninguna duda. Sólo le digo una cosa a los madridistas: no habléis más de los árbitros y prepararos para el castigo que tendréis cuando vayamos ganando un título tras otro. Vosotros os podéis seguir divirtiendo con el debate Robben-Messi, la magia de Lass en el medio del campo, la vuelta del ‘juntos podemos’, la clase de Drenthe, la velocidad de Cannavaro, los goles de Saviola (como os la clavamos) y la rápida adaptación de Huntelaar. Si no queréis alabarnos (deberíais) centraros en esos temas tan importantes. ¡Qué divertidos! ¡Es como una película de Pajares y Esteso!
¡Visca el Barça!










